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  • Revista Colabora

TRABAJAR EN CON-JUNTO, ES TRABAJAR PARA CRECER





Los actuales avances tecnológicos, sumados al Trabajo Colaborativo, convierte a cualquier empresa, sin importar su tamaño, en un verdadero gigante indestructible cuyo avance exitoso está garantizado.




En esta publicación del Blog de Economía Diferente, en revista COLABORA presentamos un tema muy interesante: El Trabajo Colaborativo.


Hace unos ayeres, siendo estudiante, al pedirnos los maestros un trabajo en equipo, nos juntábamos en la biblioteca escolar o en la casa de alguno de los compañeros o compañeras. Además de convivir, acordábamos las ideas principales a presentar y la forma como debíamos hacerlo.


Si era una tarea para ser presentada días después, cada uno investigaba una parte del tema y nos reuníamos nuevamente para intercambiar opiniones y determinar en forma definitiva el trabajo a presentar.


Hacíamos entre todos el resumen de contenido y cooperábamos para comprar la consabida cartulina y marcadores. Llegaban las muchachas con revistas, engrudo y tijeras para ilustrar nuestro trabajo (no existía el maravilloso power point). Trabajábamos toda la tarde y tal vez parte de la noche, entre risas y bullings fraternos culminábamos la tarea y elegíamos el orden de los presentadores de ella.


Si la tarea era para el día siguiente, de inmediato poníamos manos a la obra y en la biblioteca, después de comer, salíamos con el trabajo terminado. No se diga cuando era presentarse con una obra de teatro. Había que ponerse de acuerdo desde el guión, los personajes y el vestuario. Era un reír sin parar.


Desde aquel entonces había compañeros que no les gustaba el trabajo en equipo, preferían el trabajo individual. Pero era obligado hacerlo juntos, porque lo más cercano a saber lo que el otro estaba haciendo era una descripción por teléfono fijo. No había whats, ni pantallas compartidas, ni email. Quien escribía en la cartulina no debía equivocarse, y las revistas quedaban con sus grandes huecos porque no teníamos imágenes virtuales.


El trabajo era uno sólo y tenía una sola línea discursiva. Era un CON-JUNTO, bueno, malo o regular, pero era un conjunto.


Hoy con la maravilla del avance tecnológico se pueden tener unas bonitas presentaciones y los estudiantes se pueden “reunir” por medios virtuales. No en pocas ocasiones me toca escuchar que para un trabajo se dividen los temas y cada uno decide el contenido de su parte. Luego, al que consideran el más diestro en presentaciones, le envían sus aportes para que los una. El resultado suele ser la unión de piezas de rompecabezas distintos que no terminan de encajar del todo. Son “parches” unidos que no forman una idea conjunta. Y si alguno falla, el trabajo queda incompleto y los más responsables terminan enojados por la irresponsabilidad individual de aquel que falló.


El primero, es un Trabajo Colaborativo, donde el hilo conductor es uno sólo y obligó al diálogo, confrontación de ideas, llegar a acuerdos y trabajar con tareas e ideas definidas. El segundo, es un Trabajo Cooperativo Individualizado, donde cada quien aporta lo que considera conveniente sin mirar el conjunto.


Continuamente me toca escuchar a estudiantes renegar porque les encargan trabajos en equipo y consideran que es mejor individual, pienso que tal vez se ha disminuido la capacidad de hacer el trabajo CON-JUNTO.

Reunirse, no para dividirse los temas o partes, sino para dialogar, aportar ideas y ponerse de acuerdo en un solo hilo conductor no únicamente para los contenidos centrales, sino también para la manera de presentarlo.




Esta manera individual e individualizante también ocurre en la vida laboral. Desde los jefes que consideran que cada quien debe tener la mínima información posible de lo que hace la empresa y sólo conocer sobre la tarea específica que va a realizar sin entender el conjunto (¿para qué? se preguntan y llegan a la conclusión de que no es necesario), hasta el subordinado que se desentiende de las labores de sus compañeros porque “no le toca”. La empresa, entonces, camina a tropezones, rodando sobre sandías y sin compromiso amoroso por parte de sus integrantes.


La Economía Solidaria siempre apuesta al CON-JUNTO, a la suma de ideas, voluntades y corazones. Es el Trabajo Colaborativo su centro en el respeto a las personas, a sus maneras de ser y de pensar y una enorme capacidad de ponerse de acuerdo para trabajar en un mismo sentido.


Se le llama Factor “C” y es lo que le da cohesión a la empresa. Es todo un compromiso ante la sociedad de ofrecer productos y servicios de calidad a un precio justo.





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